La preparación para la primera regla

By 5 marzo, 2020 No Comments

La primera regla, llamada menarquía, es un momento clave en la sexualidad de las mujeres que cambia totalmente nuestra vida: adquirimos la capacidad de hacer el amor y de dar vida, nos convertimos en mujeres cíclicas y empezamos a menstruar.

Para realizar este paso vital con seguridad, confianza y bienestar hace falta que tengamos un buen acompañamiento y una buena preparación, ya que los conocimientos que requiere esta nueva etapa son muchos y complejos.

Es imposible transmitir lo que no forma parte de ti

Todos estos conocimientos se aprenden desde el nacimiento a partir del modelo de la madre y las otras mujeres que nos crían, de la información que transmiten de forma consciente y de la interacción con el entorno.

Las madres y abuelas actuales de nuestra cultura vivieron su menarquía con desinformación, miedo, vergüenza e inseguridad. Se trata de una experiencia traumática que hemos normalizado porque es generalizada en nuestro entorno, de la misma manera que lo era la primera relación sexual para nuestras ancestras. Así que al no ser conscientes de ello seguimos transmitiendo esta mochila a nuestras hijas.

¿Cómo vivieron su primera regla las madres actuales?
– No se lo expliqué a nadie hasta que me descubrieron al cabo de unos días de menstruar.

– Me vino en el cole. Me dieron una compresa y tuve que seguir con mi día como si no pasara nada.

– Mi madre me dijo que tener la regla no cambiaba nada.

– Mamá me dijo que ya era una mujer y que debía de tener cuidado de no quedarme embarazada (sin explicarme cómo te quedas embarazada).

– Mi madre se puso a llorar y me dijo que era una pena, que era demasiado joven.

– Mi madre se lo explicó a todo el mundo y sentí una gran vergüenza.

– Cuando me vino la regla aun no sabía lo que era.

 (Relatos extraídos de mis talleres)

Si queremos preparar nuestras hijas para llegar a la menarquía y transitar la etapa fértil bien seguras y empoderadas, primero necesitamos adquirir todos estos conocimientos y sanar nuestra propia menarquía y la relación con el ciclo menstrual y el ciclo fusional, ya que es imposible transmitir lo que no forma parte de ti. A continuación explico los puntos que me parecen más importantes.

Sobre la capacidad de hacer el amor y dar vida

En primer lugar, la menarquía marca el paso de la infancia a la etapa fértil. Y con la etapa fértil llega la capacidad de hacer el amor y de dar vida, así que desde la primera regla hace falta que tengamos toda la información y recursos que requieren estos acontecimientos tan importantes. Nadie sabe en qué momento los necesitaremos.

Tenemos que conocer todos los detalles de la anatomía y fisiología del aparato sexual femenino y masculino, pero también de la atracción sexual, el enamoramiento, el amor, las emociones, la escucha de una misma y del otro, la comunicación y las relaciones de pareja. Solo así podremos gozar de nuestra sexualidad y tomar decisiones realmente conscientes y responsables.

Por otro lado, necesitamos saber qué quiere decir ser madre y qué bellas experiencias pero también responsabilidades y renuncias implica. Hace falta que conozcamos en profundidad todas las fases del ciclo fusional (concepción, embarazo, parto y lactancia), el aborto y cómo gestionar la fertilidad (tanto para tener hijos como para no tenerlos).

Sobre el devenir mujeres cíclicas

En segundo lugar, la menarquía marca el paso del patrón hormonal lineal que reinaba durante la infancia al patrón hormonal cíclico que nos acompañará hasta la menopausia. A partir de ahora, nuestras hormonas cambiaran en función del día del ciclo en el que nos encontremos y con ellas todo nuestro ser: física, mental, emocional, sexual y espiritualmente. Alternaremos ciclos menstruales de un mes de duración con ciclos fusionales de unos tres años.

La menarquía inaugura unos cuarenta años de cambios, cuarenta buenas razones para aprender a cooperar con los ciclos y así poderlos disfrutar. Este cambio de patrón requiere de un tiempo de adaptación en el que aprenderemos a reconocer las características del ciclo en nuestro día a día y a bailar a su ritmo. Para hacerlo, es muy recomendable hacer un diario del ciclo menstrual, en el que registramos y estudiamos los cambios que se repiten (puedes usar el de mi libro Viaje al ciclo menstrual).

Sobre el placer de menstruar

En tercer lugar, la menarquía marca el inicio de las menstruaciones, que, ahora que tenemos pocos hijos, nos acompañarán durante casi una cuarta parte de nuestra vida fértil. ¡Eso significa que estaremos unos ocho años menstruando! Así que experimentar la menstruación con placer y bienestar no es un tema menor.

Necesitamos entender perfectamente la fisiología de la menstruación. Pero no nos podemos quedar aquí. Hay que conocer el estado de recogimiento que conlleva la regla, sobretodo el primer y segundo día, y aprender a escuchar y cooperar con las necesidades de descanso, nutrición, silencio, movimiento, conexión y expresión que la acompañan.

Menstruar es una función fisiológica que debería dar placer, tal y como nos pasa cuando comemos, descansamos u orinamos. Es cuando no escuchamos nuestras necesidades o cuando hay una patología que aparece malestar o dolor con el objetivo de que le pongamos atención y solución. Hay que conocer los recursos para prevenir el dolor y reducirlo una vez ya esté presente.

Finalmente, tenemos que saber que las mujeres tenemos la capacidad de hacer sangrado libre y qué productos se han inventado para gestionar el sangrado, cómo se utilizan (con explicaciones prácticas) y qué riesgos tienen para la usuaria y el medio ambiente.

Sobre el camino hacia la primera regla

Por último, la menarquía no llega por sorpresa sino que anuncia su aparición unos años, meses, días y horas antes. Conocer qué acontecimientos la anuncian nos da seguridad y nos permite ir tomando consciencia del gran paso que estamos a punto de dar.

Los primeros cambios aparecerán unos dos años antes. Son el botón mamario y el vello oscuro en pubis y axilas. Unos meses o un año antes de la menarquía aparecerá el flujo vaginal. Finalmente, unas semanas antes de la menarquía realizaremos el primer ciclo menstrual: ovularemos y al cabo de dos semanas nos vendrá la regla. Unos días antes de la menarquía, las sensaciones en el bajo vientre se harán más intensas y notaremos los pechos sensibles y duros.

Unas horas antes, podemos encontrar flujo marrón o rosado, notar un sabor nuevo en la boca, el vientre hinchado y sensaciones intensas en esta zona. Tendremos muy poca energía, ganas de descansar y de dormir, la mente un poco caótica, las emociones a flor de piel. ¡Y finalmente llegará la primera regla!

Este acontecimiento tan importante requiere de un buen ritual de paso. ¡Hay mil maneras de celebrar la menarquía! Lo más importante es que diseñemos la celebración conjuntamente con la homenajeada, que la visión de este paso sea positiva y empoderadora y que esté en consonancia con el estado de recogimiento propio de la regla. Cómo no sabemos en qué día caerá pensaremos en algo sencillo que pueda organizarse a última hora.

La celebración de la menarquía
Objetivos de la celebración

1. Acompañar la chica emocionalmente y apoyarla en este cambio de etapa vital.

2. Marcar que la primera regla y el principio de la fertilidad es motivo de alegría.

3. Dar herramientas para aprender a gestionar el sangrado, el estado de recogimiento y la experiencia cíclica.

Participantes

Ella decidirá con quien quiere compartir este día tan especial. Es muy importante asegurarse que todo el mundo entiende la celebración y tiene una visión empoderadora de la menarquía, sino será contraproducente.

Formato

Recomiendo incluir un espacio más ritualizado, por ejemplo un círculo de palabra en el que cada cual ofrece un mensaje a la chica, y otro más relajado y espontáneo.

Elementos simbólicos

Podemos simbolizar el recogimiento, la fertilidad y la menstruación a través de los elementos decorativos, la comida y los obsequios.

La educación sexual y la menarquía

Actualmente estamos haciendo muchos esfuerzos para reapropiarnos de nuestra sexualidad pero no lo conseguiremos sin una educación sexual que expulse el miedo, la vergüenza y la culpa de la sexualidad y le dé el valor que merece como fuente de amor, de placer, de vida, de bienestar, de vínculos y de experiencias espirituales.

La sexualidad es un ámbito central de la vida humana que requiere igual o más formación que las matemáticas o la escritura. Así que toda la sociedad, empezando por la familia y la escuela, deberíamos comprometernos en la educación de las nuevas generaciones. La menarquía es unos de los momentos claves en la educación sexual de las mujeres. ¡Hagamos que las chicas estén ilusionadas y orgullosas de experimentarla!

Artículo publicado en catalán en la revista Viure en família

https://www.grao.com/es/producto/la-primera-regla-preparantse-per-rebrela-vf07997238

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